A veces, lo mejor del viaje está al otro lado del cristal. En esta entrega de Paisajes desde la ventanilla, te proponemos subirte a la ruta Valverde ↔ Frontera (por el norte) y dejar que la isla se despliegue, curva a curva, sin prisas y de forma sostenible.
Salimos de Valverde y, casi sin darnos cuenta, el verde húmedo de la capital va dando paso a los tonos volcánicos del norte. Desde la ventanilla asoman acantilados que caen al Atlántico, campos cultivados y muros de piedra que dibujan la tierra. Los alisios juegan con las nubes y, en los claros, aparece el mar como una lámina inmensa.
La carretera bordea caseríos, bancales y lavas antiguas; de fondo, el perfil de la isla cambia con cada curva. Al aproximarnos a La Frontera, el paisaje se abre y el valle luce en grande: casas blancas, huertas, viñas y frutales, y ese azul que acompaña todo el trayecto.
Un pequeño “reto” para tu próximo viaje
La próxima vez que tomes esta ruta, guarda el móvil y busca tres detalles desde tu asiento:
- una forma curiosa en la costa,
- una sombra de nube sobre el campo,
- un rincón del valle que no hayas mirado antes
Verás que el trayecto se hace más corto cuando viajas con los ojos abiertos.
Disfrutar de estos paisajes es más fácil y más responsable en transporte público: menos coches en carretera, menos emisiones y más tiempo para mirar por la ventanilla.
Valverde ↔ Frontera (por el norte) es mucho más que un desplazamiento: es una ventana al paraíso herreño. Te esperamos a bordo.





